Siempre soy yo la que escucha, la que está.. la que siempre aconseja.
No estoy acostumbrada a ser la que necesita una oreja, la que necesita un abrazo, sino la que da ambas cosas a los demás.
Me mata por dentro el necesitar ayuda, porque antes de pedirla o aceptarla prefiero la agonía de necesitarla cada vez más.
Hoy, después de tanto tiempo, sólo quiero lastimarme, solo quiero hacerme mierda porque de nuevo no siento nada, porque hoy sólo podría sentirme viva viendo sangre fluir. Porque hoy después de tanto tiempo me recorre la adrenalina de sentir tan placentero vicio una vez mas.. y ya no puedo decir que no.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)