Conocerte fue una de las casualidades más raras de mi vida, y muy linda. El día que te conocí jamás pensé que fueras a hacer que mi vida cambiara tanto como lo ha hecho hasta hoy. Todo ha sucedido demasiado rápido desde aquella primera vez que salimos. Poco a poco fuimos tomando confianza, hasta que llegamos a esto que somos hoy, o que no somos, según tu punto de vista.

Poco a poco me fuiste gustando y no sabía qué hacer, de hecho no sabía qué me estaba pasando. Nunca había sentido algo así por alguien. Era un amor distinto, era un quererte más que amigo, pero no para tenerte ahí como un novio. Disfrutaba mi tiempo contigo, pero pensaba también en no enamorarme, porque tú no lo hacías de mí.

Íbamos en una dirección o camino por el cual nunca había pasado, con nadie. Empezamos a vernos más, a ser mucho más cercanos físicamente. Tus abrazos se convirtieron en mi pequeña obsesión. Nada me hacía más feliz que me tomaras entre tus brazos. Sentía que el tiempo se detenía por unos segundos y solo estábamos tú y yo en el mundo. Y ahí me di cuenta de que me había enamorado.

Fue en ese momento en el que empezamos a ser algo más, tal vez sin querer, tal vez sin darnos cuenta. Tus besos llegaron en el momento en el que más necesitaba recibir un poco de amor. Si bien siempre he creído que lo que más importa es el amor propio, me hacía falta un poco de amor de alguien más y sentía que lo tenía de ti. Quería que me amaras; que nos amáramos.

Y me ilusioné, y sentí que te enamorabas de mí, así como yo lo hacía cada día un poco más. Hasta que me dijiste lo más triste que he escuchado en mi vida. “Te amo, pero no quiero que seas mi novia”. Eso era como decirme, “te quiero, pero no eres suficiente para ser algo más que mi amiga”. Era como si hubieses terminado conmigo, sin embargo te entendía. Tenías miedo y créeme que yo también tengo miedo. Sé que a ambos nos aterra perder al otro, pero también creo que debemos arriesgar. Como bien dicen “el que no arriesga no gana”, en este caso “el que no arriesga, no ama”. No somos expertos en amor pero, ¿acaso alguien lo es?

Ahora yo sí quiero que estés conmigo. Yo también tengo miedo, pero mi amor por ti puede superar todo. Espero que te definas. Que te des cuenta qué quieres para nosotros. Para ti. Para mí.

Yo te espero. Yo te sueño. Yo te amo, aunque tú digas no hacerlo.


"Para ti, que dices que no me amas" Isa Monge.-


No hay comentarios:

Publicar un comentario